viernes, 15 de julio de 2011

El mundo está envenenado

El mundo se está envenando de tanto odio suelto en la sociedad. Perdimos el amor hacia nosotros mismos y hacia los demás,vivimos acelerados y rodeados de tanta maldad que no pensamos que nuestros actos y palabras podrían dejar heridas eternas y matar lentamente. 
Creemos que ser los mejores en lo que hacemos nos dará felicidad, cuando lo importante es dar lo mejor de cada unos en lo que hacemos sin importar ser mejores que otros, vivimos en un ambiente de pura competencia donde todos luchamos contra todos.
Aprendimos que la hipocresía es la carta de presentaciónde la mayoríade las personas y con el tiempo acostumbramos a recurrir a ella cuando nos conviene. Ya nada se hace por amor, y lo que se haga por amor es algo para sospechar que algo hay detrás de tanta bondad, ya nada es tan transparente como parece. 
Vivimos sumidos en nuestros sueños, luchamos por ellos pero no acostumbramos a ayudar a otros a cumplir los suyos, creemos que haciendo sólo lo nuestro es suficiente. Cuando en realidad nos olvidamos de pasar el tiempo con las personas que amamos. No decimos lo que sentimos porque nos parece innecesario.
Muchas veces no sabemos si creer en alguien luego de un error, creemos que debemos desconfiar para cuidarnos mejor, no sabemos perdonar, y nos rodeamos de vanidad.
El mundo no es eterno y nuestra vida es pasajera... sólo eso es lo que necesitamos darnos cuenta para despertarnos y vivir mejor, soñando, amando, respetando las libertades y los derechos humanos, tratar de ser felices por lo menos en nuestra fugaz estadía por la tierra... sabiendo que la verdad no está en nuestras manos pero somos parte de ella...y somos cada vez más inhumanos.
Es tiempo de parar y reflexionar en qué hemos hecho para mejorar, para sacarnos ese veneno... y colorear el mundo con amor.

domingo, 10 de julio de 2011

No estás deprimido, estás distraído....

No estás deprimido, estás distraído.
Distraído de la vida que te puebla, distraído de la vida que te rodea delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco…… algo fundamental para vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos conocidos.
No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas… te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Luna_1
Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.
Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar a seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el Pisco peruano, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)…y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes: te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.
Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él.
Por: Facundo Cabral.